CCOO del Hábitat | 6 octubre 2026.

La falta de mano de obra y las plantillas envejecidas obligan a la construcción a acelerar su transformación ante la crisis de la vivienda

    Daniel Barragán, señala en El Periódico que, aunque haya más personas trabajadoras el problema sigue siendo el mismo, es preciso hacer de la construcción un sector seguro y atractivo y eso pasa por mejores condiciones de trabajo, formación, seguridad y salud laboral además de coeficientes reductores no solo la industrialización.

    28/09/2026.
    La falta de mano de obra y las plantillas envejecidas obligan a la construcción a acelerar su transformación ante la crisis de la vivienda

    La falta de mano de obra y las plantillas envejecidas obligan a la construcción a acelerar su transformación ante la crisis de la vivienda

    El artículo de Gabriel Santamarina publicado en El Periódico, bajo el título “España tiene casi un millón de albañiles menos que en el 'boom' a pesar de la necesidad de construir más vivienda”, pone el foco en La escasez de mano de obra y el envejecimiento de las plantillas como dos de los principales retos a los que se enfrenta el sector.

    La falta de trabajadores está empujando a constructoras y promotoras a buscar nuevas vías para incrementar la productividad, mediante la industrialización de procesos y la incorporación de nuevas formas de organización y producción.

    Para Daniel Barragán, secretario general de CCOO del Hábitat, una de las principales barreras para atraer nuevos trabajadores al sector es la siniestralidad laboral. “Ningún padre quiere que su hijo o hija vaya a trabajar a una obra” si eso implica “jugarse la vida”, señala. Según los datos que aporta, la media anual equivale aproximadamente a un trabajador fallecido cada dos días en el conjunto de la construcción.

    A esta situación se suman unas condiciones salariales y laborales que, según Barragán, “tampoco son para tirar cohetes”. Reclama, además, la aplicación de coeficientes reductores que permitan adelantar la edad de jubilación en aquellos oficios especialmente penosos y peligrosos. “Que en un andamio haya una persona de 63 años no es de recibo”, afirma.

    El envejecimiento de las plantillas constituye así otro de los grandes desafíos del sector. La dificultad para incorporar y retener a trabajadores jóvenes se produce mientras aumenta la necesidad de profesionales para afrontar el volumen de vivienda que requiere el país.

    La llegada de nuevos trabajadores extranjeros puede contribuir a aliviar la falta de personal, pero Barragán advierte de que por sí sola no resolverá el problema estructural de mano de obra. “Va a haber más personas trabajadoras y la construcción va a recoger a muchas de ellas. El problema sigue siendo el mismo”, apunta.

    En este sentido, el dirigente sindical llama especialmente la atención sobre la necesidad de garantizar que las nuevas incorporaciones cuenten con una formación adecuada en prevención de riesgos laborales. También señala las dificultades idiomáticas que pueden encontrar algunos trabajadores para desenvolverse con seguridad en un entorno de trabajo como una obra.

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